martes, 22 de enero de 2013

Ave Fénix

Algo inesperado sucedió al volverte a ver. Lo que creía superado, volvió a surgir en el fondo de mi corazón cual ave fénix resurgiendo de sus cenizas. Un fuego recorió todo mi cuerpo y tu mirada me dejó petrificado y sin poder articular palabra. Por ti perdí la razón la primera vez que te vi y el reencuentro, tan inesperado, como fue aquello que sentí por tí hace ya más de siete años, no fue menos doloroso para mi. Si bien es cierto que no me abrasaba tanto como la primera vez que te vi, mi corazón latió por ti durante todos estos años. Ahora te pido que como Ave Fénix me dejes resurgir de las cenizas en las que me convertiste y pueda surgir de nuevo esa llama en mi interior con alguien nuevo, ya que nuestra llama se consumió hace mucho tiempo. Me despido de ti, muy a mi pesar, pero creo que es hora de que nuestros caminos se separen y si en alguna ocasión soplan vientos favorables quizás los barcos de nuestras vidas nos lleven a un mismo puerto. Por ahora, quiero zarpar en solitario, descubrir nuevos mares y conquistar nuevas tierras. No sé si esto es un punto y final o un punto y aparte, pero de momento, es un cambio, hacia un futuro incierto y un presente menos amargo que el sabor de tu ausencia dejaba en mis labios cada día. Sin más, me despido de ti, esperando resurgir cual Ave Fénix, dispuesto a volar otros cielos que espero aporten más luz a mi vida.

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