MASCARADA
(20-01-06) Diego Asensio Sánchez
Vida. ¿Qué significa vida?. Si preguntas a un científico, te dirá que es un proceso por el cual un feto se desarrolla hasta convertirse en una cría de una determinada especie. Si preguntas a un literato, lo más seguro es que te de una explicación más recargada. Algo así como: “La vida es un teatro en el que cada uno representa su papel”. ¿Eso es en lo que nos hemos convertido? ¿En marionetas carentes de personalidad? ¿Por qué actuamos? ¿Por qué no somos nosotros mismos? Si la vida es eso, teatro, mentira, yo no quiero ningún papel. Yo quiero ser libre y que la gente me respete por lo que soy y no por el posible interés material.
¿Por qué tenemos máscaras? ¿Somos personas o cebollas? Digo esto porque las cebollas tienen muchas capas y hasta que se llega al corazón pasa un largo tiempo. ¿Por qué no desnudamos nuestra alma de todas esas prisiones a las que la sociedad nos obliga a encerrarla?
Yo soy el primero que se pone candados y oculta sus sentimientos por miedo al que dirán. ¿De verdad merece la pena?
Yo quiero romper esas cadenas y sentir como mi corazón se expresa libremente, ría cuando deba hacerlo y llore cuando sienta necesidad de ello.
¿Por qué cuando estamos con alguien que nos interesa de modo especial actuamos? ¿No sería mejor ser nosotros mismos? Pero junto a esto me viene a la mente otra pregunta. ¿Sabemos quienes somos? Fray Luís de León ya lo decía: “Estar en paz con uno mismo es el medio más seguro de empezar a estarlo con los demás”.
A veces nos cerramos tanto en nosotros mismos que nos sentimos extranjeros en nuestra propia tierra. Aprender a abrirse es difícil pero a la vez muy enriquecedor porque por nada que tú haces por alguien, esa persona te lo devuelve incrementado mil veces. ¿No sería más bonito que viviésemos normal, y no como si estuviésemos en una competición constante, poniéndonos zancadillas unos a otros, intentando hundir más si cabe al que está hundido, en lugar de echarle una mano para ayudarle a salir del pozo? Yo, una vez estuve en ese pozo, en lo más profundo de él y ahora gracias a que alguien me echó una cuerda, estoy aquí viendo la luz con una nitidez jamás imaginada por mí.
Si en ocasiones, hasta con nuestros amigos y compañeros actuamos, ¿deberíamos considerarnos amigos de verdad? Un amig@ es el/la que te tiende la mano sin que tú le pidas nada. El/La que cuando tú ríes, ríe contigo y cuando sietes ganas de llorar te ofrece su hombro para compartir la carga.
Rompamos pues las cruces que no nos dejan vivir y sintámonos libres. Puesto que la vida es un don alquilado por un tiempo que desconocemos cuan largo será, vivámosla con alegría, sin máscaras.
“Disfrutemos de nuestra juventud o vida y que nuestra fiesta nos llegue cuanto más tarde mejor y que cuando nos llegue, no nos sea grave” como bien decía Leopardo.
No seamos “restos de serie”, inertes, sin vida. “Huesos de sepia” que cualquiera se pueda encontrar varados.
¿Por qué nos centramos tanto en los Gran Hermano, Aquí hay tomate, y todos esos programas basura de la televisión? ¿Tan vacíos estamos?, ¿tan mal, como para que eso sea lo que llene nuestras vidas? Cuan mal nos debemos sentir con nosotros mismos si esto es así.
¿Qué hay de los valores como el respeto, la generosidad, la amabilidad, etc.? ¿Es que no están de moda y por eso no los cultivamos?
Antes, los niños eran eso, niños y se comportaban como tales. Se entretenían con dibujos educativos como los de Érase una vez el cuerpo humano, Érase una vez el hombre, Heidi, Marco, Marcelino Pan y Vino, etc. Ahora, se les priva de su inocencia y se les “obliga” a comportarse como adultos. A mí, de pequeño, me dejaron ser pequeño, inocente que no incauto y de mayor, me enseñaron a ser mayor. Hoy en día, de pequeños nos enseñan a ser mayores y de mayores tendremos que aprender a ser pequeños. ¿Por qué es esto así?
¿Por qué tantos fenómenos como María Isabel ahora y Joselito y Marisol tiempo atrás? ¿Por qué no dejamos crecer a nuestras generaciones futuras, de forma natural; siguiendo el libre cauce de la vida y no dirigiéndolas y truncando sus vidas? ¿Por qué correr cuando no hay prisas para llegar a ninguna parte?
“El viaje más largo comienza con un primer paso” (Proverbio Chino) Demos ese paso. Rompamos los muros que nosotros mismos nos creamos. Mezclémonos sin prejuicios, sin ataduras, sin excusas. Sólo con el don del amor. Conozcámonos y veamos si así somos más felices. Esto sería un gran paso, difícil de dar, pero todos juntos lo podemos hacer.
Esto es sólo una opinión y como tal, puede ser sometida a cambios, pero también debe ser tenida en cuenta y debemos sacar nuestras propias conclusiones. ¿Qué piensan ustedes? Dejo una puerta abierta a sus opiniones y espero que algún día, estas preguntas encuentren una respuesta porque así, yo habré encontrado sentido a mi vida. De momento, se que todo esto es una utopía, un sueño, pero son los sueños los que nos permiten seguir viviendo.
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