ALBORADA
Diego Asensio Sánchez
(05/11/09)
Navego en un mar de dudas, el barco de mis sentimientos hace tiempo que se encuentra a la deriva. Busco en vano una explicación, una razón para seguir deseando existir. Me siento condenado a un destierro sentimental. Privado de encontrar a mi igual. Me pregunto, ¿cuándo acabará esta condena? Sólo obtengo el silencio por respuesta. Ese silencio que a veces es tan hermoso escuchar, pero que a mi se me hace tan amargo.
Camino entre la gente, envuelto en una gran multitud, pero me siento sólo en este universo. Mi tiempo pasa y con él se alejan los sueños. Sueños que se convierten en pesadillas y en las que siempre se repite la misma historia.
En vano deambulo por las calles buscando una luz que ilumine la oscuridad que rodea mi corazón. Tantas ilusiones truncadas, tantos sueños rotos. Me aferro a mi bebida intentando encontrar un respuesta en el fondo de mi vaso. Todo es en vano.
Me asaltan tantas dudas a la vez, y no encuentro respuesta para ninguna de ellas. ¿Por qué Señor me haces pasar por este calvario que es mi existir?
Quisiera morir de felicidad, pero sin embargo voy muriendo lentamente, de un modo agónico. Soy un muerto en vida. A veces, hay momentos que me gustaría que durasen para siempre, pero son tan breves que apenas tengo tiempo para saborearlos. Mis pequeñas alegrías se ahogan en el océano infinito de mis tristezas.
Los días pasan tan lentamente que hacen que esta condena de mi existir sea mucho más amarga incluso. Quisiera morir de sentimiento, pero son los propios sentimientos que se agolpan en mi corazón los que me matan. Ojalá hallara la forma de romper estas cadenas que me paralizan y me impiden encontrar la verdadera felicidad.
Anoche soñé que estabas junto a mí. Una luz celeste iluminaba mi ser. Me hacía sentirme vivo. Pero es luz no tardó en desvanecerse y de golpe me vi de vuelta a la realidad. Sólo. Sin nadie que incite a seguir luchando en este mundo.
Recuerdo la última vez que te vi. Muchas veces he pensado en las palabras que te dije y que siempre deseé que no salieran de mi boca. Maldigo ese momento con todas mis fuerzas. He intentado muchas veces en vano volver en el tiempo y decirte lo que verdaderamente siento por ti, pero ya ves las máquinas para viajar en el tiempo, sólo existen en las películas y no sirven para solucionar los errores que cometemos en la vida real.
Me pregunto si encontraste a alguien que te quiera y que te haga feliz cada día. Seguro que sí, tú te lo mereces todo. Todo menos un tipo estúpido como yo, que no sabe callar su boca y que te ama en secreto, aunque eso no me llevará a ninguna parte. Ya ves soy como un loco enamorado de la luna, intentando alcanzar un sueño imposible. Supongo que mi destino está escrito desde hace tiempo en renglones torcidos y entre grandes montañas y negros nubarrones que posiblemente borraron las líneas de una vida más agradable.
En fin, que se va a hacer. Sigo andando por todos los caminos que encuentro, a ver si alguno me lleva hasta tu corazón, pero todos me llevan a destinos lejanos. Camino fatigado por el desierto de mi vida, el calor es asfixiante y la falta del alimento de tu amor me hace ver espejismos por todas partes. El paisaje es tan monótono, que ya se confunde con mi vida, ninguna emoción, ninguna sensación, vivo en un mundo de incomunicación. Me voy pudriendo lentamente sin poder hacer nada por remediarlo.
Siento como voy acercándome al otoñó de mis días, y como el invierno empuja a la primavera y al verano de mi existir. Camino por las calles y veo como los árboles van desnudando su alma al caerse sus hojas, con ellas se van muchos de mis sueños que me alejan de ti. Los árboles parecen entender mi desesperación, pero para ellos este calvario es más llevadero porque saben que la primavera los vestirá con el traje más hermoso que se pueda imaginar. Yo sin embargo, el tiempo perdido nunca lo podré recuperar.
La agonía se acrecenta, sin embargo el fin está tan lejos. La noche llega y me invade con su vestido de oscuridad. La Luna y las estrellas brillan en el cielo, pero en mi sólo hay oscuridad. No veo el momento ni la hora de acabar con esta pesadilla. Un día y otro día, siempre se repite la misma historia. Ya no puedo más. Estoy harto de vivir en esta noria que siempre me para en el mismo punto.
Condenado al destierro sentimental, paso mis días. Busco una respuesta para todas las preguntas que se agolpan en mi mente. Todo es en vano, la felicidad es un objetivo lejano y a la vez tan anhelado.
Condenado al destierro sentimental. Privado de encontrar a mi igual. Me pregunto, ¿cuándo acabará esta condena? Probablemente sólo hay una forma de acabar con esto.
Expirando.
R.I.P.
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